
Los Cuatro Fantásticos.

Esta es una etapa de mi vida, donde el día no llega a nada. A la vez que decido que quiero dejar el autismo de ser el único creador, Moli ha vuelto de Madrid, de su emancipación adolescente. Me llena la cabeza con sus historias de haber trabajado para Microsoft España y me esgrime su pasaporte que ha dado la vuelta al mundo.
Trabajo con Sam en horario laboral, a medio día y al salir por la tarde, colaboro con una incipiente productora multimedia e interactivos.
Y el mismo día en que hago las cajas en un lado, las deshago en el otro. Estos cuatro elementos agrupados más por el interés que por la afinidad, son el propietario de una productora audiovisual (y que cree que una productora interactiva es lo mismo), un profesor de Lugo con dinero y que se aburre, el hijo de un militar de Ferrol y un funcionario de museo con criterio y lo único útil de esta “cuadrilla”.
Es una relación en la que mi papel es hacer el diseño y el desarrollo de los proyectos. Que en ese momento, y gracias a su auspicio político y a su situación de proyecto en paralelo con sus otras actividades consiste en cañonazo y cazo para todos. Y con ese método, pasan por mis manos Inditex, Astano, Imenosa, Parlamento de Galicia, y cualquier proyecto de peso que hubiese en el mercado en esos momento.
Una experiencia muy enriquecedora. Es mi primer puesto directivo, donde asumo las labores de dirigir y coordinar a un grupo de profesionales. Cosas que me hacen cuestionar enormemente mi actitud frente al trabajo y sobre el objeto de este. Comienzo a cuestionarme “creatividad y rentabilidad”, “diseño y utilidad”, “jefe y empleado”_.
Y Alfonso me sigue “toleando la cabeza”_.








Sin comentarios aun.