
Master del Condado.

Corría en verano del 2004, se terminaba el período de pruebas de mi recuperación de habilidades sociales para el trabajo en comunidad. Habían sido nueve meses de trabajo, pero sobre todo, de relaciones capitalista-proletario.
La cosa no había ido mal y me propuse dar el salto a un barco que me diera otra perspectiva. Un barco con todos los puestos, incluido los superfluos y accesorios.
Un buen amigo me facilita, el por entonces, exclusivo teléfono personal del mismísimo Sr. Conde, hombre inaccesible donde los haya.
En este momento, van diez años de trabajo en la ciudad y no he trabajado aún para ninguna de las agencias grandes. La verdad es que esta situación es deliberada. Tengo la esperanza de llegar a trabajar en ellas cuando este preparado para ocupar un puesto directivo, y pasar de los treinta a los cuarenta de ese modo. Aún que tengo claro el oficio, no tengo nada claro en rol de directivo.
Nervioso, paseando por la acera de Plaza de Orense. Doce del medio dia y llamo al susodicho noble. Este responde.
Y mas o menos esta es la conversación:
_ Hola, buenos días. Veras, no nos conocemos, pero es que tengo una oferta de una agencia nacional y en unos día me marcho. No quería irme sin pasar a verte y dejarte mi CV y unas referencias. Quizás algún día quiera volver y me encantaría trabajar con el mejor..
_ Hombre, pues nunca esta de más que nos conozcamos _ Pasa a verme el Lunes.
Fin de semana de insomnio. Donde estoy trabajando no hay futuro. Es un funeral, y el farol es de nota. Ni oferta nacional ni ganas de trabajar con el elemento este.
Una visita para cuidar la apariencia capilar, planchamos el traje e imprimimos tres folios de fechas y marcas. Puntual, me presento en las oficinas, que más parecen una ferretería.
Las oficinas son apestosamente ochenteras, con el tufo inequívoco de la mano de Pejebellas. Mucha gente se mueve de un sitio a otro con apariencia de estar ocupadísimos y sobre todo, parece que todos hayan venido con permiso de sus padres.
Me recibe en su despacho, traje informal, un tipo alto con voz cascada de hablar mas de la cuenta. Me sorprende su IWC, pero mas aún que lo lleve con unos zapatos tan poco acordes. Pocos libros en la estanterías y los que hay están descoloridos y estropeados por el sol. No puedo dejar de mirar lo pequeñas que son sus manos respecto a su estatura.
En apenas cinco minutos hemos pasado de la presentación a la oferta económica. El esta más nervioso que yo, parece inseguro. Dice que conoce y sabe cosas que me acabo de inventar [... buff ...]
El Viernes, una entrevista con el director financiero, que me entrega una hoja donde hay impresa una plantilla de Excel en la que figura mi sueldo y las condiciones. El Lunes siguiente me presentaba con mi camiseta, los vaqueros y las zapatillas a “trabajar”.
La premisa en esta etapa es no tocar, bajo ningún concepto, una herramienta gráfica. Ni producir una sola pieza final. Ascender lo mas rápido posible e inflaccionar al máximo el salario.
Haciendo balance, fué en master de management mejor pagado que podía desear.








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