el-viento

Lejos de casa.

Estas navidades con sol me están volviendo loco. Los villancicos, los adornos y la nieve de pega no hacen mas que recordármela.

Definitivamente saco valor, marco compulsivamente la secuencia infinita de números en el teléfono, y me quedo escuchando los eternos tonos de llamada.

Contestan,__ Si, Hola?
_apenas reconozco su voz. Este año, la noto mas mayor que nunca.

Me quedo sin decir nada. -¿Para que? Resultaría imposible explicárselo. Me siento pequeño, ínfimo, miserable,_ pero sobre todo solo.

La oigo decir entre dientes. “_otro año más_

Me duelen los ojos al saltarme las lágrimas.

Cuelga.

Rebusco en el periódico reseso que hay sobre la mesa, elijo sin pensar y llamo.

Del otro lado una voz cariñosa me pregunta que quiero. Como si ella no lo supiera. Le digo que me aburro en casa, que estoy con un amigo y que necesito compañía para el resto de la tarde. Que necesito a dos niñas encantadoras, guapas, cultas, bien arregladas y a poder ser ya!!.

Me hace algunas preguntas sobre la dirección, el teléfono.. y yo le digo que si no le importa, me gustaría hablar con ellas un poco antes de que vengan a casa. Me dice que me va hacer feliz y que tiene muchas ganas de verme (me gusta lo bien que miente). Yo le pregunto que se va a poner para venir. Me dice. _“Lo que quieras”.

_ Ponte algo arregladito, como para fiesta. Y sobre todo, ven sin ropa interior y con taconazos. Poco maquillada, por favor.

Se ríe a carcajadas y con voz de complicidad me dice. _Te voy a dar de lo que te gusta.

Colgamos.

Mientras espero, miro por la ventana. Parece que apetezca ir a la playa. Solo la poca duración de los días denota que es invierno.

Llevo mas tiempo aquí de lo que puedo recordar. Por mas que me esfuerzo no consigo estar seguro de si la imagen que tengo en la cabeza es realmente su cara. Su sonrisa. Doy por olvidada su voz. Y empiezo a creer que ya nada de lo que recuerdo es cierto o existe realmente.

Como será hoy. Como estará la casa donde nací. Y el árbol aquel de detrás de la fuente.

Es curioso como va cambiando de donde nos sentimos según nos alejamos de casa. Como se debía sentir aquel primer explorador que supero sus montañas vecinas. Como se sintió el que cruzo el mar helado y al mirar atrás solo vio mar. Cuanta hambre hace falta para surcar los océanos a lo desconocido. Por qué a mi me han obligado a estar fuera de mi casa. Fuera del país donde nací. Por que he terminado en un bloque de tierra que no toca con el que considero el mio.

Cuanto lejos tendría que ir, para que al volver le llamara casa a este planeta.

Llaman al timbre.

_ -¿y tu amigo?
_Habéis tardado mucho y mi amigo a decidido irse, pero seguro que eso no va a ser un problema.
_-¿de donde sois?