The best, or the last.
- Agosto 19th, 2008
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The best, or the last.
Con las luces del agosto, el calor y la ausencia de vientos del norte, se me atraen los recuerdos. Sobre todo, gratos recuerdos.
La bandera “the best or the last”… primera noche en Lorbé. Sin nada en la cama para taparnos, con las cartas sobre la cubierta y mal dormir por si el barco no estaba bien amarrado. Enorme sensación de desubicación, pero de enorme libertad. Nada en la despensa, nada en la bodega, nada en la cabeza. Los ojos como platos mirando las lineas salmón y azul de una ría que se quedaría pequeña aquella misma noche.
Noche a noche, que se fueron convirtiendo en semanas, y en meses de singladuras sin rumbo. Sin rumbo en las cartas, ni en la cabeza. Noches que fueron construyendo una idea en una playa de Barbados. De fáciles Alíseos. De noches que hablaban de libertad, calor, color, y lujuria. Noches de fiesta. Noches de resaca mañanera. Noches de no querer ir a casa!
Esa idea de ver a “capitan caiman” vestido de traje de lino y panamá. Sondeando americanas ricachonas en pareo floreado aun no se me ha ido de la cabeza. Ni esa, ni la de trabajar en primera línea de playa. Viendo el mar cada mañana en lugar de la obra especulativa que tengo ahora enfrente.
Cada mañana dejo el coche enfrente de él. Allí esta. Triste por olvidado. Derrotado de falta de acción. Solo entre solos. Sucio del abandono y susurrando un lamento. Meciéndose como un loco cabizbajo. Él, que siempre estuvo, siempre dándolo todo por una aventura. Rompiendo para retarnos. Aguantando hasta la regala. Cargado hasta las sentinas. Sin quejarse del obenque que se hizo timón. Sin decir nunca nada, viera lo que viera. Siendo en centro de todas las conversaciones donde en tinto corriera. Él, que nos vio como dios nos trajo al mundo. Él que nos dio cuartel y cobijo. Acción y emoción. ÉL.
Quizás, es el reflejo de lo que nos pasa a nosotros en tierra. Nos hemos olvidado de tener ideas de libertad. Hemos olvidado la acción. Y entre muchos, solos andamos. Hablando solos, como locos, de camino a nuestra montaña de trabajo diario,.. camino de las obligaciones que nos hemos impuesto.
Nos las hemos impuesto, .. soñando en “él”.
Es fácil encontrar el discurso
- … que si los niños -
- … que si el trabajo -
- … que si hoy no puedo -
- … que si tengo mucho que hacer –
Encarcelados en nuestro propio engaño.
- Si no esta hecho, …es que no se puede hacer -
- Si fuese una buena idea, …ya la habría tenido otro –
Hemos olvidado que en el mar no hay camino. Sino Rumbo. Dejemos de seguir la senda que otros han hecho y pongamos rumbo a lo que soñamos.
Os quiero mucho, a todos, hijos de puta. Creo que es el momento en que debemos rescatar el parche, el loro y la espada corsaria… y al grito de “putas y ron para mi tripulación” sacar la cabeza del hoyo.
Para llegar donde otros no han llegado, hay que hacer lo que otros no han hecho!!








