Steve Reich – Musica para 18 músicos.
- Octubre 5th, 2009
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Steve Reich – Música para 18 músicos.
Exactamente no se en que momento se instalo en mi itunes, pero ocupa unas cuantas líneas. De todos los minimalistas americanos, Terry Riley, Lamonte Young, Philip Glass o Steve Reich, es este último el más diregible. Su obra tienen la misma carga conceptual e iconoclasta que las de sus colegas. Cuando en Riley o en Young encontramos una tesis estética bien expuesta, en Reich nos sorprende el hallazgo puramente musical. Cuando Glass nos da una postura, Reich nos da una sonoridad. Riley, y sin duda alguna Young, han perdido contacto en el público. Glass se ha asentado en la ópera. Reich, con menos celebridad que éste, se gana la admiración de los músicos y el favor de los que nos gusta la música.

Claro ejemplo de todo ello esta en “Música para 18“, una obra de casi una hora en la que, pasar, no pasa nada, pero en la que, de misteriosas maneras, se suceden infinitos acontecimientos esencialmente musicales. La interpretación del Ensemble Modern es transparente: se oye todo, se comprende todo y se degusta todo. Toca sin director, porque ésta es una obra asamblearia. La idea no es que todos miren a uno sino que se oigan entre sí.

The Guardian ha descrito a Reich como uno de los pocos compositores que -«alteró la dirección de la historia de la música-»; The New York Times lo sitúa -«…entre los más grandes compositores del siglo-»; The New Yorker, habla de él como -«…el más original pensador musical de nuestro tiempo-»; y, The Village VOICE, sencillamente dice que es -«…el más grande compositor americano vivo-».
Es de los pocos músicos que consiguen en mi una sensación de absoluta profundidad en su escucha. Duro en la primera escucha se convierte en un paraíso donde sumergirme en el camino de un sitio a otro.
Formó su propio conjunto en 1966, al principio solo con Art Murphy y Jon Gibson, grupo que poco a poco fue creciendo hasta alcanzar, en 1971, los 12 músicos para interpretar Drumming, momento en el que se llamó «Steve Reich and Musicians». Al principio nadie tenía nada de dinero y los miembros tocaban porque estaban interesados en lo que hacían («confiamos en ti y queremos ver lo que puedes crecer»). Una vez que comenzaron a tener actuaciones, los miembros comenzaron a ser pagados. De forma asombrosa, como recuerda Reich, Russ Hartenberger y Bob Becker, se unieron al grupo en 1971 y todavía ahora forman parte de él, simultaneándolo con su trabajo en el ensemble canadiense Nexo, uno de los mejores grupo de percusión del mundo. «Steve Reich and Musicians» sigue actuando a día de hoy, con una formación flexible que va desde los 2 a los 18 músicos, y ha viajado con frecuencia por todo el mundo, actuando en lugares tan diversos como el Carnegie Hall o el Bottom Line Cabaret.
A finales de los años 1970, Reich publicó un libro, Writings About Music, conteniendo ensayos con su filosofía, estética, y proyectos musicales escritos entre 1963 y 1974. Una colección actualizada, Writings On Music (1965-2000), fue publicada en 2002.

Writings on music, 1965-2000
Escrito por Steve Reich,Paul Hillier
El estilo de composición de Reich ha influido a muchos otros compositores y grupos musicales, entre ellos a Philip Glass (especialmente en sus primeras obras), John Adams, la banda de rock progresivo King Crimson (mis progresivos de cabecera), el guitarrista de New Age Michael Hedges, el músico electrónico y de arte-pop Brian Eno (otra referencia a tener en cuenta), los compositores asociados con el festival Bang on a Can (entre ellos David Lang, Michael Gordon y Julia Wolfe), y el músico de rock indie Sufjan Stevens. La banda canadiense de post-rock Godspeed You! Black Emperor compuso una canción, no comercializada, titulada Steve Reich Su música también ha sido una fuente de inspiración para los músicos de Ambient y Techno. Una línea melódica de su obra de 1987 Electric Counterpoint fue utilizada por The Orb en su Little Fluffy Clouds de 1991. Esta conexión ha sido honrada en un álbum de 1999 por DJs y músicos electrónicos, «Reich Remixed», editado por Nonesuch Records.
Mis cascos inmersivos y el ipod a todo su volumen. Lo suficientemente alto como para usar la vista como sentido secundario. Y dejarme bagar por la ciudad en piloto automático. Nada es lo mismo con esto como banda sonora.








