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	<title>el-viento.com &#187; Relatos</title>
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		<title>Disfrazado de Panadero</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Sep 2009 20:51:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>el-viento</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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Disfrazado de Panadero

El sol cae a plomo. Silencio de sobremesa, un eco latino de telenovela suena sobre el rumor de la brisa en las hojas. Por la puerta del patio, con la rueda de atrás levantada unos centímetros del suelo para que no me delate la cadena. Cruzo la gravilla de la entrada de casa ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center"><img class="alignnone size-full wp-image-1304" title="el-viento" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2009/09/bbase.jpg" alt="el-viento" width="1000" height="582" /></div>
<h2 style="text-align: center;">Disfrazado de Panadero</h2>
<h1 style="text-align: center;"><img title="line" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2009/01/line.gif" alt="" /></h1>
<p>El sol cae a plomo. Silencio de sobremesa, un eco latino de telenovela suena sobre el rumor de la brisa en las hojas. Por la puerta del patio, con la rueda de atrás levantada unos centímetros del suelo para que no me delate la cadena. Cruzo la gravilla de la entrada de casa pisando las matas de hierba incipiente. Y montado dejando volar los pedales, me deslizo cuesta abajo.</p>
<p>Posición aerodinámica, tumbo las curvas apurando los bordes asfaltados y pedaleo con fuerza entre curvas. La brisa cálida me da en la cara. Algunos mosquitos impactan en ella.</p>
<p>Aprovechando los desniveles alcanzo mi velocidad punta. Llaneando el final de la cuesta giro de vuelta y a casa sigiloso como si nada pasase. Aprovecho los últimos días del verano de septiembre antes de los exámenes. Castigado, como siempre. Me escapo a mi descenso diario. Una sensación de libertad y aventura furtiva a la que le ido cogiendo el gusto. Una sensación nueva, y difícil de explicar.</p>
<p>Vuelvo apurando la cuesta, mirando la rueda de delante de la bici azul destartalada de mi hermano. Que me queda un poco pequeña.</p>
<p>Escucho el ruido de motor. Parece una furgoneta del reparto. Solo espero que no sea un vecino y espero llegar antes de que termine la telenovela. Al llegar a mi altura, reduce. Me doy por recastigado. Finalmente, continua con energía cuesta arriba y yo aprovecho para dar un empujón a los pocos kilómetros que me quedan.</p>
<p>Cuando llego a la pequeña llaneada que hay en el cruce, encuentro la furgoneta parada. Tiene mal aspecto. Es de un panadero, hay harina en las puertas y oxido en los bajos. Me pongo en pie para remontar los metros que faltan a casa.</p>
<p>Cuando ya la doy por superada, escucho que me llaman.</p>
<p><em>_ eh!.. </em></p>
<p>Es un chico delgado, camiseta verde y sucia de harina y vaqueros viejos.</p>
<p><em>_ me puedes hacer un favor. Es solo un momento.</em></p>
<p>Me cuenta que si le puedo hacer unas fotos, que es un minuto. Que son para su novia que se ha ido de vacaciones. Y que el le ha dicho que tenia que ir con sus padres. Que realmente no ha podido ir por que no tenia pasta y que se ha quedado trabajando. Me da una cámara medio rota. De esas de solo un botón. Mientras me conduce a un camino junto a la carretera.</p>
<p>Va buscando y seleccionando un sitio donde hacerse la foto, y poco a poco veo mi bici mas lejos, y yo mas dentro del camino.</p>
<p>Realmente no he dicho nada aún. Escucho los grillos, y las hojas de los arboles. Me siento solo y muy lejos de cualquier sitio.</p>
<p>Se acerca, me vuelve a coger la cámara. Se pone a mi lado. De cerca me explica con mucho cuidado como funciona la cámara de un solo botón.</p>
<p>Se pone a unos dos metros de mi. En cuclillas.</p>
<p><em>_ Que tal aquí. ¿Parece que estoy de campamento?.</em></p>
<p>Sigo sin decir nada.</p>
<p>Sin mirarme nunca a la cara, en un gesto rápido se quita el pantalón, se queda desnudo y saca un pequeño bañador.</p>
<p>Apenas se coloca en el sitio que había seleccionado como set de campamento de verano. Aprieto el botón de la cámara dando a correr la película dos y tres veces. Disparo la tercera foto sin perderle ojo. Le lanzo la cámara al vuelo mientras le grito subiendome a la bici.</p>
<p><em>_Me tengo que ir,&#8230; me llama mi madre.</em></p>
<p>Ahora me ahogo de miedo a no se que.</p>
<p>Los escasos metros que hay desde donde estoy a la bici se hacen interminables. Pedaleo con fuerza, entro en casa por encima de la gravilla tirando la bici y saltando por la ventana a mi habitación. Escucho como arranca la furgoneta en el cruce. La veo subir despacio por la cuesta.</p>
<p>Cuando pasa por delate de mi ventana. Veo que lleva un trozo de papel pegado en el lado, donde esta el nombre de la panadería.</p>
<p>Jamás les conté esto a mis padres. Cada vez que quiero estar solo, me acuerdo de este día.</p>
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		<title>320</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Aug 2009 18:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>el-viento</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[
320

Apenas me sobresalto al ver al agente saltar sobre el medio de la autopista. Todo un temerario, bajar de los doscientos ochenta en cien metros no es nada fácil y menos cuando llevo unos cuantos cientos de kilómetros cambiando al corte.
Apenas entiendo que dice. Le veo mover los labios pero no le escucho nada. Unos ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center"><img class="alignnone size-full wp-image-1306" title="el-viento" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2009/08/crash1.jpg" alt="el-viento" width="1000" height="582" /></div>
<h2 style="text-align: center;">320</h2>
<h1 style="text-align: center;"><img title="line" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2009/01/line.gif" alt="" /></h1>
<p>Apenas me sobresalto al ver al agente saltar sobre el medio de la autopista. Todo un temerario, bajar de los doscientos ochenta en cien metros no es nada fácil y menos cuando llevo unos cuantos cientos de kilómetros cambiando al corte.</p>
<p>Apenas entiendo que dice. Le veo mover los labios pero no le escucho nada. Unos minisegundos después me doy cuenta que quizás debo bajar el volumen de la música. Y que ya no me voy a librar de la inspección completa. Así que meto la mano en la guantera y saco toda la documentación del coche, y le acompaño el permiso de conducir.?Noto la adrenalina del agente, mientras disfruto del silencio de la autopista sin coches y del sol de las cinco de la tarde. Escucho los insectos el los bordes de la carretera, y la suave brisa en las hojas de los árboles. A la vez, y como una sinfonía me resuena &#8220;Les djinns&#8221; remezclado por trentemoller entre las luces que se filtran entre las hojas verdes de verano. Unos segundos impecables,&#8230; los soplidos del agente que no encuentra ninguna anomalía en la documentación me hacen prestarle atención.</p>
<p>Mientras el agente se marcha hacia el coche dejándome indocumentado, puedo ver como el calor desenfoca el entorno, y el aplastante sol, hace los colores claros y nítidos con las sombras bien definidas. La composición en el marco que forma la mediana y los árboles laterales crea un poster de Thriler centroeuropeo. La figura del agente, que solo ha dejado un pie fuera del coche es magnifica.</p>
<p>De vuelta, me hace soplar por el alcoholímetro. El andar de &#8220;seguro que de esto no te libras&#8221; solo es comparable a la cara que le queda cuando ve los ceros. Y con los parches puedo notar como su adrenalina se convierte en ira. Ahora es cuando me veo reflejado en sus gafas, mientras intento ver sus ojos de ira a través de sus cristales. Me complace sacándoselas para escribir la multa por exceso de velocidad. Simultáneamente saco de mi billetera suficiente como para dos multas y se lo cambio por la multa. Le pregunto donde estoy, y titubea. La verdad es que no me interesa. Apenas cierro el coche con el agente intentando indicarme,&#8230; recupero &#8220;Les djinns&#8221; y salgo al corte hacia donde había dejado los doscientos ochenta y sin reducir tomo la primera curva. Por el retrovisor veo al uniformado en medio de la vía sin saber que ha pasado aún. Solo dejo de mirar por el retrovisor cuando ya no le veo.</p>
<p>Y al corte.</p>
<p>Mi imagen en sus gafas es ahora lo único que tengo en la cabeza. De píe, al lado de esto que no se sale de la carretera por mas que lo intento. Con todos esos iconos de éxito y dejadez deliberada. Sin aspavientos, sin ademanes de reto, sin chulería gratuita. En silencio. Miro cuanto recorrido le queda al marcador,&#8230; y al corte. Un flash me hace volver a mirar la aguja. Piso más, esto anda más.</p>
<p>El volumen se ha bajado y entra el manos libres. Había olvidado el teléfono. Esta en la chaqueta detrás. No quiero hablar con nadie. Ayer no fue una buena noche. Discutir con ella no conduce más que al final de lo conocido. Hablar de ello solo le da argumentos para abandonarlo. Con la firma de esta mañana la empresa queda definitivamente en manos de la multinacional. Se terminan dos proyectos. El que me ilusionaba y el que me animo a llevarlo a cabo. Nunca pensé en que la meta fuese así.</p>
<p>– Hola,..?– Hola,..?<br />
– &#8230;Estas ahí,&#8230; me escuchas.<br />
– Si. Dime.<br />
– Te espero en casa. No tardes.?<br />
– Te quiero!.</p>
<p>No se si podré bajar de trescientos veinte a lo suficiente para dar la curva.</p>
<p>– Y yo a ti!.</p>
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		<title>Buscando Participación.</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jul 2009 10:37:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>el-viento</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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Buscando Participación

El tacto del sofá en que espera le tiene sumido en un trance. El brillo, la textura, el olor a PVC. Despierta en él unas ganas de frotarme como perro en verano.
La habitación es tan oscura que no logra ver donde cambia de un plano a otro de la pared. Es mas grande de ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;"><img class="alignnone size-full wp-image-1308" title="el-viento" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2009/07/PVC1.jpg" alt="el-viento" width="1000" height="582" /></div>
<h2 style="text-align: center;">Buscando Participación</h2>
<h1 style="text-align: center;"><img title="line" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2009/01/line.gif" alt="" /></h1>
<p>El tacto del sofá en que espera le tiene sumido en un trance. El brillo, la textura, el olor a PVC. Despierta en él unas ganas de frotarme como perro en verano.</p>
<p>La habitación es tan oscura que no logra ver donde cambia de un plano a otro de la pared. Es mas grande de lo que parece, y solo esta el sofa en que se encuentra sentado. Cree que no está solo, o al menos… parece que le observan desde algunas de las zonas donde no llega nada de luz.</p>
<p>Mientras la espera se hace desespera, se va adaptando la vista y oído al espacio. Escucha golpear carnes unas estancias mas allá. Tras cada golpe explosivo, chasqueante, se exhala un leve gemido de aprobación.<br />
El ambiente esta cargado, húmedo,…</p>
<p>Ahora les ve,… nota las sombras en la penumbra. Puede oír sus susurros. Se agrupan, se separan,.. van de un lado a otro susurrandose.</p>
<p>Ya saben que sabe que les ve.</p>
<p>A lo lejos se oye caminar de ropas ajustadas y altos tacones. Risas cómplices. Voces conocidas.<br />
Pero el olor a PVC solo mantiene su cabeza concentrada en tocar con los dedos las costuras del sofá. Himnotizado por los brillos de los pliegues del capitoné. La redondez de los botones… El tacto de las arrugas. Aprieta las partes lisas para que cambie su brillo… es grueso, elástico, brillante.. se pega a la punta de los dedos… es un engaño. Se da cuenta, le mantienen ocupado,… le conocen… saben lo que le gusta. Lo que le desconcentra.</p>
<p>Intentando recordar como ha llegado aquí, reflexiona sin perder el gesto, ni mostrar la incipiente ansia por salir corriendo. Debe de llevar sentado menos de quince minutos y casi no puede recordar que día hace fuera. Tiene que remontarse al medio día para recordar que hacia un día de sol espléndido.  Recuerda que no llamo para entrar. Nadie le trajo. No recuerda con claridad por donde ha entrado. Por mas que se esfuerza, no puede recordar a que ha venido ni como ha llegado.</p>
<p>Ha dejado de frotar el Sofá.</p>
<p>Tranquilo,… sin perder la verticalidad. Como sabiendo donde va,.. se levanta con decisión. Les escucha como se mueven en la sombra. Se hace un silencio que no existía. Ahora escucha mucho mejor la sinfonía de bofetadas y el gemir de cada una de ellas.</p>
<p>Se dirige con ritmo hacia lo que parece una luz detrás de un tabique. Negro y oscuro, al pasar cerca de las sombras. Le rozan. Se deja rozar. Nota mas PVC. Nota los brillos en las sombras. Pero ya esta al vuelta del pasillo. Sin apurar, camina con agilidad por pasillos largos con puertas a los lados. El Rojo es lo único que asoma por debajo de negro profundo de las paredes suelos y techos. Las puertas estas desgastadas de manos y pies que las han abierto y cerrado cientos de veces. No hay manillas. No se puede abrir ninguna. Pasillo tras pasillo camina por un laberinto en el que sabe que me esperan tras la vuelta de la última esquina por la que he pasado.</p>
<p>Según avanza, se da cuenta que el ambiente cargado a PVC es ahora volátil e inflamable. Huele a gasolina y esta empapado en esa humedad ambiente. Suelos  y paredes sudan.</p>
<p>Corre.</p>
<p>Corren.</p>
<p>Lo saben.</p>
<p>Lo se. Soy yo.</p>
<p>Ya se a que vine.</p>
<p>A buscarles.</p>
<p>Así que sin dudarlo, doy la vuelta y me dirijo con decisión a donde ellos susurran, donde se esconden. Camino a lo mas oscuro. Lo mas profundo del queroseno. Nado hacia donde les escucho chapotear. Me quema en los ojos. Esta tibio, casi caliente. Lo noto, percibo que llegamos al final. Algo va a suceder. Y yo voy a tener que tomar una decisión. Ahora pienso con claridad. Imágenes intensas de familia, amigos, ilusión, ganas, proyectos y emociones me abofetean…</p>
<p>Mis lagrimas caen en el queroseno, y no se mezclan.?No tengo nada que hacer aquí. Estoy perdiendo el tiempo, perdiendo la dirección.?Se que aquí no voy a follar.</p>
<p>Son solo manchas en la sombra, promesas de lujuria, imágenes de voluptuosas y andrógenas sirenas perteneciente a un club muy privado que necesita nuevos miembros, nuevos miembros del exterior. Necesitan a los que no les conocen. Necesitan simplemente a alguien. Alguien a quien hacer miembro de su club.<br />
Acostumbrados a asustar con deseo. Deseo macerado a base de “hostias” que con gran devoción es agradecido en espera de la promesa del brillo de los cuerpos empaquetados en brillante y tenso PVC. Ninguno de ellos confesará que ese traje negro esconde cientos de bofetadas recibidas con devoción y consentimiento. Pero jamas follaron. Jamas besaron. Jamas te dirán cuanto rencor guardan bajo ese brillo de lujuria. Pero anelan a uno nuevo a quien hacerle uno de ellos,… y poder hablar de ello.</p>
<p>Pero es tarde.?Debo volver a mis quehaceres.</p>
<p>Es tarde para ellos.?Me marcho.?Yo vine por que quise.?Vine vestido de PVC.?Vine cargado de queroseno.?Vine como uno de ellos.?Vine solo.</p>
<p>Y vine a Follar.</p>
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		<title>Siguiente Asalto.</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Apr 2009 09:41:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>el-viento</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Siguiente Asalto.

En esos minutos que uso para ir a liberar el exceso de cebada en las tardes noches de cañas. Me he dado cuenta, no hace mucho, que siempre y como por instinto e inconscientemente. Me miro profundamente a los ojos. Y me he dado cuenta que miro uno a uno, ojo a ojo. Muy ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;"><img class="alignnone size-full wp-image-1312" title="tison" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2009/04/tison2.jpg" alt="tison" width="1000" height="582" /></div>
<h2 style="text-align: center;">Siguiente Asalto.</h2>
<h1 style="text-align: center;"><img title="line" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2009/01/line.gif" alt="" /></h1>
<p>En esos minutos que uso para ir a liberar el exceso de cebada en las tardes noches de cañas. Me he dado cuenta, no hace mucho, que siempre y como por instinto e inconscientemente. Me miro profundamente a los ojos. Y me he dado cuenta que miro uno a uno, ojo a ojo. Muy dentro de ellos. Y por un fugaz instante, solo veo el negro de mis pupila, totalmente aislado de donde este.</p>
<p>Ahora. Ahora que me he descubierto. Me despierto de este instante que ha estado siempre conmigo y del que no había tenido consciencia. Por lo que no entro en ese trance amnesico. Sin saber por que, lo hecho de menos. O quizás debo decir, que algo de mi lo hecha de menos.</p>
<p>Ayer…</p>
<p>Llevo un tiempo donde los nuevos acontecimientos del día a día, hacen que las elucubraciones y los ensayos mentales me provoquen un cansancio físico que no conocía. Es tan intenso, que desconecto sensores para poder concentrarme mas.</p>
<p>Ayer, entre pis y pis, tuve una de esas miradas. Mientras mi yo consciente reflexionaba sobre como afrontar el combate dialéctico con nuestro nuevo, e interesado, amigo. Sin querer, sin saber como, sin entender como,… conecte con algo que pensaba por libre, en mi. Pude por un instante sentir como una parte pensaba estrategias para continuar el asalto, y como se enlazaban los nuevos acontecimientos en un plan mayor de forma independiente. Y me vi observándome.</p>
<p>Ese instante. En ese instante, todo se quedo en silencio. Negro. Inmóvil. Estaba yo, conmigo.</p>
<p>Ademas de hacer la reflexión pertinente sobre por donde estaba mi tasa etílica y valorar si la comida estaría envenenada. Se enlazaron de forma cruzada muchos pensamientos e ideas. Muchas vivencias y recuerdos.</p>
<p>Aún que la noticia había llegado el día anterior, realmente en ese momento tome conciencia de que mis siete años de peregrinar y calvario pasaban página. Aún hoy me pregunto como he afrontado nuevos retos e ilusiones y he superado el extenso desierto de papeles y burocracia.</p>
<p>Perdí amigos, perdí dinero, perdí credibilidad, perdí ilusión, perdí familia y todo lo que me quedaba para re-iniciar estaba en un disco duro que dejo de montarse. Me quedaban unas camisetas y los huecos de todo eso.</p>
<p>Curiosamente estos siete años han sido los mas productivos. Han sido los años en que mejores puestos y cargos he desarrollado, he tenido dos hijos, rehecho familia, he descubierto un deporte, he hecho nuevos amigos, he construido y desarrollado proyectos duraderos,… he vivido!</p>
<p>…en ese mismo instante. Fuera,… alguien habla de aportaciones dinerarias por una parte de nuestro nuevo proyecto. Proyecto reluciente, con el papel de envolver al lado.</p>
<p>Creo que vamos a Construir.<br />
Vamos a Construir algo nuevo.<br />
Vamos a Construir algo bueno.</p>
<p>Vamos a por el siguiente asalto.</p>
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		<title>The best, or the last.</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Aug 2008 09:36:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>el-viento</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[
The best, or the last.

Con las luces del agosto, el calor y la ausencia de vientos del norte, se me atraen los recuerdos. Sobre todo, gratos recuerdos.
La bandera “the best or the last”… primera noche en Lorbé. Sin nada en la cama para taparnos, con las cartas sobre la cubierta y mal dormir por si ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;"><img class="alignnone size-full wp-image-1319" title="best" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2008/08/best1.jpg" alt="best" width="1000" height="582" /></div>
<h2 style="text-align: center;">The best, or the last.</h2>
<h1 style="text-align: center;"><img title="line" src="http://www.el-viento.com/wp-content/uploads/2009/01/line.gif" alt="" /></h1>
<p>Con las luces del agosto, el calor y la ausencia de vientos del norte, se me atraen los recuerdos. Sobre todo, gratos recuerdos.</p>
<p>La bandera <strong>“the best or the last”</strong>… primera noche en Lorbé. Sin nada en la cama para taparnos, con las cartas sobre la cubierta y mal dormir por si el barco no estaba bien amarrado. Enorme sensación de desubicación, pero de enorme libertad. Nada en la despensa, nada en la bodega, nada en la cabeza. Los ojos como platos mirando las lineas salmón y azul de una ría que se quedaría pequeña aquella misma noche.</p>
<p>Noche a noche, que se fueron convirtiendo en semanas, y en meses de singladuras sin rumbo. Sin rumbo en las cartas, ni en la cabeza. Noches que fueron construyendo una idea en una playa de Barbados. De fáciles Alíseos. De noches que hablaban de libertad, calor, color, y lujuria. Noches de fiesta. Noches de resaca mañanera. <em>Noches de no querer ir a casa!</em></p>
<p>Esa idea de ver a “<em>capitan caiman</em>” vestido de traje de lino y panamá. Sondeando americanas ricachonas en pareo floreado aun no se me ha ido de la cabeza. Ni esa, ni la de trabajar en primera línea de playa. Viendo el mar cada mañana en lugar de la obra especulativa que tengo ahora enfrente.</p>
<p>Cada mañana dejo el coche enfrente de él. Allí esta. Triste por olvidado. Derrotado de falta de acción. Solo entre solos. Sucio del abandono y susurrando un lamento. Meciéndose como un loco cabizbajo. Él, que siempre estuvo, siempre dándolo todo por una aventura. Rompiendo para retarnos. Aguantando hasta la regala. Cargado hasta las sentinas. Sin quejarse del obenque que se hizo timón. Sin decir nunca nada, viera lo que viera. Siendo en centro de todas las conversaciones donde en tinto corriera. Él, que nos vio como dios nos trajo al mundo. Él que nos dio cuartel y cobijo. Acción y emoción. ÉL.</p>
<p>Quizás, es el reflejo de lo que nos pasa a nosotros en tierra. Nos hemos olvidado de tener ideas de libertad. Hemos olvidado la acción. Y entre muchos, solos andamos. Hablando solos, como locos, de camino a nuestra montaña de trabajo diario,.. camino de las obligaciones que nos hemos impuesto.</p>
<p>Nos las hemos impuesto, .. soñando en “él”.</p>
<p>Es fácil encontrar el discurso<br />
<em>- … que si los niños -<br />
- … que si el trabajo -<br />
- … que si hoy no puedo -<br />
- … que si tengo mucho que hacer – </em></p>
<p>Encarcelados en nuestro propio engaño.<br />
<em>- Si no esta hecho, …es que no se puede hacer -<br />
- Si fuese una buena idea, …ya la habría tenido otro – </em></p>
<p>Hemos <strong>olvidado</strong> que <strong>en el mar no hay camino</strong>. <strong>Sino Rumbo</strong>. Dejemos de seguir la senda que otros han hecho y <strong>pongamos rumbo a lo que soñamos</strong>.</p>
<p>Os quiero mucho, a todos, <strong>hijos de puta</strong>. Creo que es el momento en que debemos rescatar el parche, el loro y la espada corsaria… y al grito de <strong><em>“putas  y ron para mi tripulación”</em></strong> sacar la cabeza del hoyo.</p>
<p><em>Para llegar donde otros no han llegado, hay que hacer lo que otros no han hecho!!</em></p>
]]></content:encoded>
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